Elegir bien una planta depende de varios factores que conviene tener en cuenta antes de plantarla. El tipo de suelo es el primero: los suelos arcillosos retienen más agua y van mejor para unas especies, mientras que los arenosos drenan rápido y piden plantas más resistentes a la sequía.
El clima de la zona es el segundo factor, porque la cantidad de sol, el frío del invierno y las lluvias marcan qué variedades prosperan y cuáles sufren. A esto se suma la orientación del espacio y la luz que recibe a lo largo del día, ya que no es lo mismo un jardín a pleno sol que un balcón en sombra. Tener en cuenta estos elementos evita plantaciones que no florecen. Infórmate antes de comprar de la mano de nuestros profesionales.